Buenas tardes, chicos:
Para la clase de hoy os
quiero presentar a un amigo que nos va a ayudar a descubrir el verbo. Os
presento a voz cursiva:
- Buenas tardes. Encantado
de conoceros.
Voz cursiva nos va a ayudar
haciendo las preguntas que, posiblemente, quisierais hacer sobre el tema de hoy.
- Eso voy a intentar. La
primera pregunta es bastante clara. Profe, ¿qué es el verbo?
Pues mira, voz cursiva, el
verbo es una clase de palabra con la que se expresan acciones (saltar, comer,
dormir), estados (querer, estar, temer) o existencia (ser, nacer, morir) y nos
sitúan en un momento determinado.
- Eso está muy bien, profe
David. Pero… ¿hay alguna forma de aprenderme los verbos con alguna regla?
Pues algunas reglas sí que
hay. Aunque nuestra lengua se ha ido creando y modificando durante cerca de
2.300 años, hemos intentado organizarla un poco creando algunas reglas. Sin
embargo, no hemos conseguido que todas las palabras sigan las mismas reglas.
Esto es lo que pasa con los verbos. Podemos decir que algunos verbos se portan
bien y siguen las reglas, pero que también hay otros verbos que no se portan tan bien.
- Esto parece una
película. ¿Cuáles son los buenos y cuáles son los malos?
Pues los verbos buenos o aquellos
verbos que siguen las reglas los llamamos verbos
regulares.
A los verbos que no siguen
las reglas los llamamos verbos irregulares.
- ¿Y cuáles son los malos, es decir, los verbos irregulares?
Pues para decirlos todos
podríamos necesitar un buen rato, puesto que existen (según “Wiktionary”) 1.534
verbos irregulares en español…
- Espero que no quieras que estos chicos se aprendan todos esos verbos.
No soy tan exigente como
para pedirles eso. Pero, aunque los verbos irregulares no sigan las reglas de
los demás, sí que siguen unas reglas. Concretamente, hay una lista de verbos
irregulares que dicen cómo se forman el resto de verbos que se parecen a ellos.
La lista es la siguiente:
- Vale, esos son algunos verbos irregulares. Pero…
¿qué pasa con los regulares?
Para crear las reglas de los
verbos, nos hemos fijado en ellos y los hemos agrupado en tres grupos a los que
hemos llamado conjugaciones:
- Los verbos que terminan en
–ar pertenecen a la 1ª conjugación.
- Los verbos que terminan en
–er pertenecen a la 2ª conjugación.
- Los verbos que terminan en
–ir pertenecen a la 3ª conjugación.
Cada conjugación tiene sus propias reglas y todos los verbos
regulares que pertenecen a ella se forman igual, teniendo en cuenta el modo y el tiempo verbal.
- Vaya. Pensaba que íbamos a llegar ya al truco final para aprender los verbos, pero siguen saliendo cosas nuevas. ¿Qué es eso del modo y el tiempo verbal?
No desesperes, voz cursiva. Todavía quedan un par de cosas antes de llegar a las reglas. Empecemos por el modo:
Cuando nombramos un verbo, lo podemos hacer en cuatro modos diferentes:
- Modo indicativo: Cuando el hablante muestra una "actitud objetiva".
- Modo subjuntivo: Cuando el hablante muestra una "actitud subjetiva".
- Modo imperativo: Cuando el hablante expresa un mandato, orden, ruego o deseo.
- Formas no personales, en las que tenemos:
- Infinitivo: la palabra con la que designamos al verbo. (comer)
- Gerundio: la forma verbal que indica que la acción se está extendiendo en el tiempo (comiendo)
- Participio: la forma verbal que suele funcionar como un adjetivo (comido).
- Vaya... Esto así, de repente, cuesta un poco de asimilar.
Es que el español parece sencillo, pero tiene muchas cosas. Por eso se le considera uno de los idiomas más ricos. Pero no te preocupes, nosotros de momento nos vamos a quedar solo en el modo indicativo. Dentro de él estudiaremos las reglas de cada uno de los tiempos verbales.
- Vale. Entonces, como tiempos verbales ¿cuántos tenemos al final?
Como decíamos al principio, los verbos nos situaban en un momento determinado. De esta forma, un verbo puede decirnos que lo que estamos diciendo ya ha pasado (tiempo pasado o pretérito), que está pasando (tiempo presente), que va a pasar (futuro) o que podría pasar o nos gustaría que pasara (condicional).
- ¿Y ya está? ¿Esos son los tiempos verbales?
Sólo nos queda una cosa más...
- Ya decía yo que muy rápido íbamos...
No seas así, voz cursiva. Es sólo un detalle más y ya llegamos. Para obtener todos los tiempos verbales del modo indicativo, antes tenemos que mencionar que existen dos clases de tiempos verbales, dependiendo de si la acción de la que hablamos ya ha terminado o no:
- Los que llamamos tiempos simples, indican que la acción aún no ha terminado o no dan información sobre cuándo termina la acción y se forman solo con el verbo que estamos conjugando (yo comía).
- Los que llamamos tiempos compuestos, indican que la acción ya ha acabado y se forman con el verbo que estamos conjugando y acompañados del verbo haber (yo he comido).
De esta forma, como tiempos simples tendríamos:
- Presente. (canto)
- Pretérito imperfecto. (cantaba)
- Pretérito perfecto simple. (canté)
- Futuro simple. (cantaré)
- Condicional simple. (cantaría)
Y como tiempos compuestos tendríamos:
- Pretérito perfecto compuesto. (he cantado)
- Pretérito pluscuamperfecto. (había cantado)
- Pretérito anterior. (hube cantado)
- Futuro compuesto. (habré cantado)
- Condicional compuesto. (habría cantado)
- Entonces, tenemos 10 tiempos verbales solo en en modo indicativo ¿no es así?
Así es. Como ya conocemos los tiempos verbales, ya estamos preparados para conocer las reglas de los verbos regulares.
- Sí, sí. Pero creo que hemos visto muchas cosas hoy ¿no?
Tienes razón. El próximo día estudiaremos algunas reglas para formar los verbos regulares, pero sólo aprenderemos los tiempos verbales del modo indicativo. Espero que hayas aprendido algo, voz cursiva.
- Yo creo que sí. Sé que hay verbos regulares e irregulares. Sé que ordenamos los verbos en 3 conjugaciones dependiendo de su terminación. También sé que hay 4 modos con sus tiempos verbales y que éstos se dividen en tiempos simples o compuestos.
Muy bien voz cursiva. Eres un alumno muy aplicado. Espero que el resto de alumnos hayan aprendido tanto como tú.
Ya sabéis, chicos. Repasad lo visto en clase que mañana continuaremos con las reglas.
¡Hasta mañana!


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